¿Pittsburgh 2011? ¡Allí vamos!!!
Las convenciones menonitas juveniles construyen las bases para caminos de fe fructíferos.
by Laurie Oswald RobinsonPrint Article Email to a Friend
Iglesia Menonita de EE. UU.—Doran Stucky, estudiante de colegio en su último año, se encontraba disfrutando de la alabanza, los proyectos de servicio, y las noches de velada en la convención juvenil de la Iglesia Menonita de EE. UU. de San José en 2007, pero lo que le impactó fue el Muro del Llamado.
"Descubrí el Muro del Llamado, un tablero gigante utilizado por los adultos para anotar los nombres de jóvenes con potencial para el ministerio," comentó Stucky. "Me sorprendió sobremanera ver mi nombre anotado tres veces."
"En esa época estaba debatiendo si debería seguir la carrera de diseño gráfico, lo había pensado desde que estaba en junior high. Pero cuando vi mi nombre escrito en el Muro del Llamado, me puse a pensar más en serio sobre seguir el camino del ministerio."
Aun se sentía inseguro de abandonar la carrera de sus sueños e inició el primer año de diseño gráfico en la universidad Northern State de Aberdeen, S.D., ubicado a tres horas de su comunidad de fe, la iglesia menonita Salem de Freeman, S.D.
Sin embargo Dios y otros continuaban animándolo así que decidió transferirse a la universidad Eastern Mennonite de Harrisonburg, Va., allí ahora sigue la carrera de filosofía y teología, con miras de ir al seminario.
Stucky es uno de los miles de adolescentes menonitas para quienes las convenciones juveniles han establecido cimientos para que surjan en el ministerio y con un compromiso más profundo con la iglesia. La directora de la oficina de planeamiento de convenciones de la Iglesia Menonita de EE. UU., Rachel Swartzendruber Miller, acota que entre 4.000 y 5.000 adolescentes—aproximadamente un tercio de los grupos de jóvenes de la iglesia—asisten a las convenciones bienales.
También comentó que "las historias extraordinarias que escucho año a año sobre como los jóvenes disfrutan el evento, la mantienen apasionada con su trabajo; sus historias me recuerdan de los momentos decisivos que experimenté como adolescente en las convenciones menonitas."
Estas experiencias en las convenciones—junto a la escuela dominical, educación menonita, mentores, una iglesia que apoya, campamentos menonitas y oportunidades para el servicio—la ayudaron a comprometerse a trabajar para la iglesia desde una edad temprana, añadió.
Bob Yoder, ministro del recinto universitario, director y profesor de ministerios juveniles en Goshen College (Ind.), también alaba el impacto de las convenciones. El sugiere que junto a otras experiencias formativas, ellas pueden formar toda una vida.
La investigación que ha realizado para su tesis doctoral en cuanto a la historia de ministerios juveniles en la iglesia menonita indican que eventos como las convenciones son más que aventuras semanales. Ellas pueden cimentar la fe en una etapa en la cual los jóvenes tienen la tentación de alejarse.
Como ejemplo, cita que un estudio ecuménico realizado por Carol Lytch, autora de Choosing Church, comprobó que los jóvenes que crecen yendo a la iglesia tienden a apartarse en grandes cantidades durante los dos últimos años de colegio. La tasa de alejamiento se incrementa una vez que los jóvenes se gradúan. Por el contrario, aquellos jóvenes que han experimentado eventos que forjan la fe fuera de su congregación y escuela dominical tienden a permanecer conectados.
"Asistir a las convenciones y retiros de fin de semana proporcionan un balance a las actividades más rutinarias y menos glamorosas de la vida de iglesia," comentó.
Yoder dijo que aprecia el enfoque de comunidad anabautista e intergeneracional de las convenciones juveniles. Esta característica permite que las experiencias de alto calibre les sirvan una vez que regresan al trajín cotidiano en sus hogares.
"Cuando los jóvenes son llamados al altar, sus líderes van con ellos para ayudarles a entender lo que pasa. No se trata solamente de ser "salvos" y luego perderse de nuevo entre la gente,' añadió.
"Los sponsors adultos viajan con sus hijos. Los adolescentes no se alojan solos en sus cuartos de hotel y tampoco se los lleva de un lado a otro. Se les da la oportunidad para dialogar y orar acerca de lo que ven y escuchan."
Miller y Yoder afirman que los mejores estudios de casos sobre las convenciones juveniles menonitas son aquellos de los adultos jóvenes que asistieron y están comprometidos con la iglesia en la actualidad. Estos adultos jóvenes comparten sus historias a continuación y van a ir a la próxima convención—que se realizará julio 4 al 9 del 2011, en Pittsburgh, Pa.—y tendrán varias funciones.
Shé Hall
Tiene 26 años y es miembro de la iglesia Calvary Community de Hampton, Va., asistió a las convenciones de Orlando 1997, San Louis 1999 y Nashville 2001. Anteriormente asistía a una iglesia bautista afroamericana. Por lo tanto el estilo menonita-anabautista de su nueva iglesia y las convenciones le abrieron los ojos.
"La primera vez que pude asistir a una convención con mi grupo de jóvenes de Calvary me di cuenta cuan diverso el reino de Dios es en realidad," comentó Hall, quien ahora sigue la carrera de comunicación en la Universidad Regent de Virginia Beach, VA.
"Vi que la gente alababa a Dios de varias maneras, a pesar de que estábamos allí por la misma razón—adorar a Dios. No importaba que caminos habíamos tomado para llegar allí. Una vez que habíamos llegado, éramos una familia."
Ahora ella es parte del comité organizativo de la convención juvenil de Pittsburgh 2011, y ha adquirido nueva perspectiva.
"Me doy cuenta de la intensidad de pensamiento y oración que toma la convención antes que los jóvenes lleguen," dijo. "Los miembros del comité quieren asegurarse que le estamos dando el control a Dios para que nos revele el tema que de honor a Dios y que interese a los participantes."
Ella también es voluntaria en el ministerio juvenil de Calvary. Ella anima a los adolescentes a asistir ya que las convenciones pueden ser muy impactantes.
"La convención, con sus miles de adolescentes, me demostró que existe mucha gente de mi edad con corazones que anhelan a Dios," dijo. "Las cosas que aprendí en mi grupo de jóvenes y la convención, y las relaciones que establecí, me dieron una base para mi vida y un amor más profundo para Dios."
Nathan Grieser
Las convenciones no son ferias de trabajo. Sin embargo, Nathan Grieser, de 23 años, descubrió en Columbus 2009 que la comunidad puede hacer mucho para abrir puertas.
El verano posterior a su graduación de Goshen College (Ind.) con concentraciones en negocios y tecnología, el asistió en calidad de delegado de la iglesia menonita North Goshen. Mientras estaba en la convención, condujo una entrevista por teléfono para trabajar como técnico de sonido. Lo requerían para el lunes próximo pero esto no era posible.
Grieser deseaba trabajar en Lancaster, Pa., porque su prometida, Kate Derstine, había obtenido un trabajo allí, y tenían planes de vivir allí luego de su boda en octubre.
Además de buscar trabajo en el campo de la música, se encontraba explorando oportunidades en el ministerio de jóvenes ya que fue inspirado por su experiencia como practicante de verano en el programa de Exploración Ministerial (MIP, por sus siglas en inglés).
'Mis padres estaban en Columbus, como voluntarios con los niños," dijo. "Una noche que salimos a cenar nos encontramos por casualidad con un amigo de la familia, Stan Shantz, pastor principal de la iglesia menonita James Street de Lancaster. Nos pusimos a conversar sobre mi ardua búsqueda de trabajo."
"Stan estaba alojado con Brian Miller, pastor principal de la iglesia menonita Sunnyside de Lancaster, quien estaba en la búsqueda de un pastor para jóvenes. El próximo día me reuní con el. Tuvimos una entrevista luego de varias semanas y me ofrecieron el trabajo dos semanas antes de nuestra boda."
Tres días después de su luna de miel, inició su labor de pastor de jóvenes en Sunnyside. Tiene planes de llevar a su grupo de jóvenes a Pittsburgh 2011. El espera que la convención les ayude a tomar nuevos pasos de fe, tal como las anteriores le ayudaron.
Cuando fue adolescente asistió a Atlanta 2003 y Charlotte 2005. En su segundo año en Goshen, ingresó al programa de exploración de ministerio. Trabajó el verano en la iglesia menonita East Goshen y también asistió a San José 2007 en calidad de sponsor juvenil. El verano subsiguiente a su tercer año universitario fue patrocinado por el Fondo para la Educación Teológica, un programa que apoya a líderes jóvenes que contemplan trabajar en el ministerio como vocación.
"Luego de MIP, decidí ir al seminario en el futuro," añadió. "Entre tanto, estuve buscando oportunidades en el campo de la música o ministerial, sentía que tenía el título necesario para el campo musical pero también el llamado al ministerio. Cuando mi vida tomó un rumbo diferente en Columbus, todo pasó rápido."
Amy Gingerich
Cuando Amy Gingerich, de 33 años, asistió a Orlando 1997, ella presentó su idea para la lista de las 10 mejores travesuras de la convención al periódico de la convención. Su idea era reubicar las etiquetas de precios de los libros de la librería de la convención.
Es irónico que en la actualidad Gingerich es la directoria editorial de Herald Press, que es responsable de la librería de la convención y de la Red Menonita de Publicaciones.
"Que tremendo fue ver ese viejo periódico," dijo Gingerich, quien trabajará en la librería en Pittsburgh 2011. "Pero aparte del humor existe algo serio. Las convenciones fueron una parte importante de mi crecimiento e influenciaron mis decisiones en mi adultez."
Gingerich se congrega en la iglesia menonita Friendship de Bedford Heights, Ohio, y ha asistido a todas las convenciones con excepción de dos, desde Ames 1985. Creció como hija de predicador, la hija de Firman y Susan Gingerich, así las convenciones se entretejieron en su estilo de vida.
"Ir a las convenciones era nuestra vacación y todo giraba alrededor de ellas," agregó. "Mis padres modelaron lo que significa ser parte de la iglesia.
"Entablé grandes amistades en las convenciones y todavía las conservamos el día de hoy. Esperaba verlos cada dos años. Fui a Goshen College (Ind.) con algunos de ellos cuando fui adulta joven."
Gingerich se graduó de Goshen College en 1999 con concentraciones en comunicaciones, Biblia y religión y cree que la familia ofrece modelos importantes.
"Un estudio reciente sobre la formación de la fe, afirma que los factores más determinantes en la transmisión de la fe no son los viajes misioneros ni convenciones sino un modelaje de la fe en el hogar. Recibí bendición doble porque mi familia modeló la importancia de la participación tanto en la iglesia local como en las convenciones a nivel más amplio."
"Las convenciones establecen vínculos de la fe de jóvenes de Kalona, Iowa, con la fe de aquellos en el sur de Texas o Chicago. Ellas promueven el crecimiento de la fe por medio de amistades y el compañerismo a lo largo y ancho de la iglesia y no simplemente en círculos pequeños. Las convenciones permiten que los jóvenes experimenten el mundo amplio y al mismo tiempo estar centrados en Cristo."
Para obtener más información acerca de la convención de la Iglesia Menonita de EE. UU.—Pittsburgh 2011, "Puente a la cruz"—visite: www.mennoniteusa.org/Home/Convention/tabid/258/Default.aspx
Traducción: Alex Naula
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